El ojo humano tiene la capacidad de percibir una cantidad innumerable de variaciones de un mismo color. No vemos el mismo rojo en una rosa, en nuestra sangre, en una luz de semáforo, etc; pero ¿a qué se debe todo esto? Como anteriormente mencioné, existe una cualidad biológica que permite que nuestro sistema de visión pueda percibir un color (síntesis aditiva) y que nuestro sistema nervioso lo identifique como tal (el cielo, celeste; el césped, verde). Otro factor fundamental es el social o cultural. Estudios confirman que algunos habitantes de zonas polares (Antártida, por ejemplo) pueden identificar de 30 a 40 tonos o valores diferentes de blanco. El motivo nace en su vida diaria: están en contacto con muchos más “blancos” que una persona de ciudad o del desierto. Esto desarrolló en ellos una sensibilidad más grande y más minuciosa acerca de cómo consideran el color. Otro ejemplo de cómo percibimos el color, es la famosa imagen del vestido azul y ne...