El ojo humano tiene la capacidad de percibir una cantidad innumerable de variaciones de un mismo color. No vemos el mismo rojo en una rosa, en nuestra sangre, en una luz de semáforo, etc; pero ¿a qué se debe todo esto?
Como anteriormente mencioné, existe una cualidad biológica que permite que nuestro sistema de visión pueda percibir un color (síntesis aditiva) y que
nuestro sistema nervioso lo identifique como tal (el cielo, celeste; el césped, verde).
Otro factor fundamental es el social o cultural. Estudios confirman que algunos habitantes
de zonas polares (Antártida, por ejemplo) pueden identificar de 30 a 40 tonos o valores diferentes de blanco. El motivo nace en su vida diaria: están en contacto con
muchos más “blancos” que una persona de ciudad o del desierto. Esto desarrolló en ellos
una sensibilidad más grande y más minuciosa acerca de cómo consideran el color.
Otro ejemplo de cómo percibimos el color, es la famosa imagen del vestido azul y negro,
(o blanco y dorado); que dividió a los usuarios de internet acerca la combinación real:
cada uno veía uno u otro color. Hasta el día de la fecha, no hay una fuente confiable que
determine qué colores eran los correctos, pero es interesante analizarlo.
Los colores también connotan emociones, sentimientos. Estar en una habitación pintada
de un color, muchas veces influye en el estado de ánimo de quienes están adentro. Vestir
regularmente de un color en específico, también denota nuestro estado de ánimo: muchas veces elegimos colores para nuestra ropa que, sin ser conscientes de ello,
muestra cómo nos sentimos.
Aquí podemos hacer una diferencia fundamental en los colores: colores cálidos denotan
ternura, alegría, contención, amor; furia, enojo, velocidad. Por otra parte, los fríos transmiten
tristeza, soledad, profundidad; o tranquilo, relajado, natural, liviano.
Percibimos el color como percibimos nuestra vida. Todo lo que nos rodea nos influye y nos
determina en nuestra acciones. Es interesante e importante aprender de ello, para sacarle
el mejor provecho a nuestra vida y, a su vez, conocernos más profundamente.
Fuente: Material de Pintura I, Sintaxis de la Imagen Visual, EPAV, 2018.
Martina Marasciuolo 3° TDG TT 2018
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